lunes, 8 de octubre de 2012

A new beginning.


Y en este tiempo que me tomé no deje de maquinar, pensar y formular un montón de cosas en mi mente sobre mi, mi vida y todo en general. Comprendí que la vida te da muchas oportunidades y no importa cuantas veces fracases, siempre habrá algo nuevo que te hará olvidar. Entendí que la vida te presenta muchas personas pero que no todas te pertenecen, no todas van a estar ahí siempre, a tu par, batallando la incesante guerra que es la vida. La vida te da muchas personas, pero así como te las ofrece te las arrebata sin previo aviso. Dicen que no hay que volar muy alto porque la caída dolerá más.
Perdí mucha gente en el camino y tengo mucho miedo. Cada vez que mi mente empieza a maquinar como loca imagino cosas que jamás habría pensado crear o intentar. No puedo imaginarme una vida sin mis amigos o mi familia. La idea de pasar toda mi vida sola es aterradora, y –sin embargo- así es como me siento miles de veces. El vació en mi interior, el dolor punzante en el pecho, el hecho de sentirme la persona más solitaria en el mundo.
En este tiempo que no estuve haciendo nada por mi más que gastarme noches y días enteros en llorar y derramar interminables lágrimas de dolor y pena, comprendí más cosas de las que nombro.
Las personas con las que menos momentos compartí, aquellas con las que casi no tengo unión o personas que jamás vi en persona, fueron aquellas las que me escucharon y aconsejaron. Hasta la persona que creí que más dolor había causado en mi interior y más me había decepcionado me soporto. Y ahora, mal que me pese, es demasiado tarde.

-No entiendo porque te seguís castigando. –mascullo, con el ceño fruncido, algo harto de escucharme mal.

-Todo es mi culpa. –le expliqué- Descuide mi vida.

-Y acá estoy yo para devolvértela. –dijo, tomándome por los hombros, y estrechándome en un fuerte abrazo.

-No quiero llorar. –susurre, en sollozos, mientras las lágrimas volvían a escapar de mis ojos.

-Entonces no lo hagas. –dijo separándome un poco de sí, para secarme las mejillas- Tienes que poder cambiar de página vos misma.

-Pero lo que quiero es cerrar el libro. –me quejé, revolviéndome en sus manos, intentando escapar.

-Entonces ciérralo, y empieza uno nuevo. –murmuro, tomándome con más fuerza.

-Necesito tu ayuda.-le rogué- Quiero que seas el protagonista de mi próximo libro.

Sus labios se tornaron en una media sonrisa, provocando que mi corazón me diera una punzada enorme en el pecho y me estremeciera de dolor.

-No tenías que pedírmelo. –su rostro se acercó al mio lo suficiente para poder unir sus labios con los míos.

Pude sentir una vez más aquel dolor en mi pecho, justo en el corazón. Y por primera vez, después de casi medio año, sentí un dolor diferente y bueno. No hubiera imaginado jamás el final y comienzo de una nueva historia de esta forma. Lo amaba tanto que dolía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario