Todo comenzó
como un juego, como algo de niña que solo quería jugar y sentirse bien; mas con
el transcurso del tiempo, las semanas pasando y con ellas los meses y los años,
me fui dando cuenta de a poquito que aquello era lo que en verdad amaba. Lo
quería para el resto de mi vida y no podía imaginarme sin ello. Se había
convertido en lo que más amaba. Había dejado de ser un juego para convertirse
en lo que yo era, y lo que a mi persona respecta. Tenerla en mí mano significa tener
el mundo entero para mí. Me llena, me hace feliz, no necesito otra cosa. Con el
solo hecho de mirarla mi corazón se acelera, mis ojos brillan y mi alma canta,
canta hermosas melodías con dulces letras que saben a miel. Desde el momento en
que tome consciencia de lo que aquella cámara podía hacer por mí, del bien que
me proporcionaba y las lágrimas que me secaba para colocar solo sonrisas en mi
rostro, conocí mi verdad. La fotografía. Esa soy yo. Eso quiero, deseo, anhelo,
amo, sueño.

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