viernes, 3 de agosto de 2012

Silence.

Silenciosa. Así era mi vida últimamente. Lo único que lograba oír era el sonido de mi corazón latiendo, y las lágrimas chocar precipitadamente contra el piso. Dolor era lo único que podía sentir. Probablemente algunos lleguen a entender la situación en la que me encontraba, pero no será en un cien por ciento. Nadie logrará comprender, ni se enterará, las cosas que llegue a pensar hacer, las terribles maldades que cuestione hacerme. Y aún así no me lastime. El vació que sentí y sigo sintiendo. Esa oscuridad en mi interior, esa nada en mi pecho. Preguntarse el motivo de seguir en pie con una mentira, una falsedad de vida; porque nadie es lo que aparenta y todos tenemos ese lado oscuro. Incluso yo. Incluso vos, ella y esa otra persona.
Tengo los ojos terriblemente secos. Todas esas noches de llantos incesantes terminaron por acabar todas mis lágrimas. Mi corazón es como un plato que ha caído al suelo y se ha partido. Puedes volver a unir las partes, mas no volverá a ser el mismo. Tendrás que tratarlo con más cuidado, porque esta mucho más frágil.
Solitaria. De tal forma me creía, vagando por la vida. Sin nadie, sin una mísera persona. Será difícil, y no miento, que puedas imaginarte tan sola como yo me siento. Tu mente se revoluciona y mil y un preguntas van llegando a ella. Una tras otra, no hay descanso.
Y, finalmente, silenciosa, creo que será de la forma en la que partiré.

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